Entrevista: Francisco Capó

A continuación, les dejo una entrevista al actor Francisco Capó, y aprovecho esta oportunidad para invitarlos a ver su próximo trabajo. Reinas, el cual estrena este jueves 2 de julio de 2015 y se presentará hasta el domingo como parte del Festival de Teatro del Tercer Amor del Teatro Coribantes. ¡No se la pierdan!

¿Cómo describirías a Francisco Capó como persona?

Una persona honesta, esa es una de mis mejores cualidades. Como profesional, soy muy francisco3responsable, estudioso, me gusta explorar, trabajar, me gusta buscar siempre cosas diferentes a los personajes.

¿Siempre quisiste ser actor?

Si, tenía intereses distintos cuando pequeño, pero desde la escuela superior, supe que quería ser actor.

¿Qué tipo de entrenamiento has recibido?

Estudié en la Universidad de Puerto Rico, en el Departamento de Drama, luego hice un internado con el grupo de teatro La Candelaria en Colombia, por espacio de año y medio, y luego regresé.

Tu primera presentación profesional, ¿La recuerdas?

Creo que fue un trabajo que se hizo en el teatro de la UPRRP. Era algo sobre En el fondo del caño hay un negrito, junto con otros textos, esto fue cuando fui estudiante.

Esperando el lunes, háblanos de esa experiencia.

¿Qué te puedo decir? Todavía estoy pasando el trago amargo de que terminó. Hace un año estuve buscando textos para producir como artista independiente, y quería una obra de dos francisco2actores, pues anteriormente ya había hecho un monólogo, y soñaba que fuera con un banquito y ya, algo sencillo. Encontré esa, que me pareció genial, e hice los trámites con el autor y el asunto de los derechos, y comencé a trabajar. Me comuniqué con Miguel Diffoot, con Eric Yamil, y comenzamos a trabajar con la puesta.

¿Cuál ha sido el personaje más difícil de interpretar para ti?

Te diría que fue una obra que hice, me parece que en el 2002, si mal no recuerdo, se llama El diablo en la Luna. Es un texto que dirigió Rafael Acevedo. Fue difícil porque la historia era muy dramática, y el personaje aparentemente era el fuerte, perverso y dominante. Sin embargo, cuando se revela por qué él es así, resulta que es todo lo contrario. Y es una historia muy devastadora la que cuenta, y como actor sabiendo lo que iba a pasar, era difícil mantenerlo. Y cada vez que el personaje contaba la historia real detrás de su personalidad, era derrumbarse.

¿Cuál es tu estrategia para memorizar los diálogos?

Me funciona leer mucho la obra en casa, y utilizar el proceso de ensayo. Siempre advierto que suelto el libreto tarde en el proceso, pues esa es mi herramienta más fuerte. Voy aprendiéndome el texto, pero sigo usando el libreto en los ensayos porque de pronto me puede venir una idea, y lo escribo ahí, al momento. Leerlo mucho y el mismo proceso de la repetición va haciendo que las líneas queden.

¿Qué piensas de tu profesión?

Es una profesión maravillosa, que uno tenga la oportunidad de enfrentarse y sumergirse en francisco1historias espectaculares en algunos casos, otras vivir unas experiencias y hacer las cosas que el personaje hace, pero que uno no haría. Esto te brinda como persona esa posibilidad, luego como artista, sentir que uno esta creando algo que sea diferente, también es bueno. Sin embargo, actualmente es una profesión muy mal apreciada.

¿Has podido vivir de esto?

El noventa porciento de los años que llevo, sí.

¿Hay alguna otra profesión que te llame la atención?

La fotografía, pero mi vida es la actuación.

Próximo proyecto: Reinas, ¿Verdad? Háblanos un poco de eso.

Reinas fue una producción que se hizo en el 2011 en el Festival de Teatro del Tercer Amor en Coribantes. La obra habla sobre el primer movimiento o primer intento de organización sobre los derechos homosexuales en los años cincuenta, en Los Ángeles. Los personajes, como la situación misma, son verídicos. Es la historia del fundador de esta organización, su pareja y varios amigos que son los miembros fundadores, y toda la lucha que tuvieron que hacer en una época que no había el destape que hay hoy.  Donde no había la oportunidad de salir del clóset porque podías tener muchos problemas legales, te enjuiciaban, ibas a prisión, y había que aparentar que eras un hombre heterosexual. Esta estrena el 2 de julio de 2015 en el Teatro Coribantes, como parte del Festival de Teatro del Tercer Amor de este año.

Cuéntanos algo gracioso que te haya pasado en escena.

En una de las funciones de Esperando el lunes, por juegos que a veces hace la mente con uno, brinqué líneas. Y pensé que había sido Eric que se había confundido. De momento caí en cuenta que había sido yo, pero pensé que sólo habían sido dos o tres líneas. Luego, viendo el vídeo de la función me di cuenta que había brincado como cuatro páginas de diálogo.

Recuerdo también que en la obra El diablo en la Luna, hubo un ensayo general con público, y había una secuencia de escenas donde buscaba a la que era mi esposa y la llevaba al cuarto porque tenía una obsesión con tener familia, y yo estaba en ropa interior. En uno de los apagones, como era ensayo general y no se había marcado el piso, tropecé y me caí. Estaba en unos “bóxers,” y lo único que yo pensaba era que no me fuera a coger la luz con las piernas arriba en ropa interior, pero gracias a Dios pude salir gateando y no se notó. Pero me caí, y bien feo. Siempre pasan cosas, pero esa fue terrible.

¿Qué le espera a Francisco Capó en el futuro?

Después de Reinas, tengo la agenda vacía. En ese tiempo libre, me dedico a pensar y buscar nuevos trabajos.

Un consejo para nosotros los que estamos pensando comenzar una carrera de actuación. ¿Cuál sería?

Creo que lo principal es estudiarlo. Que el acercamiento sea a través de una escuela. Yo obviamente, recomiendo el Departamento de Drama. Ser disciplinado, tener disposición para ensayar. Estudiar el libreto muy cuidadosamente, analizar los personajes. La disciplina para mí conlleva proponer cosas nuevas, y hacer lo que te pida el director; ser disciplinado, estudiar y formarse académicamente como actor.

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Entrevista: Eric Yamil

El pasado viernes tuve la oportunidad de visitar el Ateneo Puertorriqueño para ver la puesta en escena de Esperando el lunes, caracterizada por Eric Yamil y Francisco Capó, bajo la dirección de Miguel Diffoot. ¡Qué maravilla de trabajo! Durante la hora y pico que duró la función pude llorar, reír a carcajadas, y también reflexionar sobre mi vida. La obra me cayó como “anillo al dedo.” Tanto fue mi interés en el trabajo de estos dos señores (Eric y Francisco), que decidí tomarme el atrevimiento de pedirles que me concedieran una entrevista, a lo que ambos accedieron de inmediato. ¡Bravo!

Hoy quiero compartir con ustedes la entrevista que le hice a Eric Yamil el pasado Domingo, en el café Arrope en Río Piedras:

¿Quién es Eric Yamil, y cómo lo describirías?

Soy un estudiante de actuación del Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico, me gradúo ahora. Soy un tipo que, por lo que escucho, doy la impresión de ser muy serio o quizás muy “proper” y tal vez la gente al principio toma un poco de distancia conmigo, pero yDSC_4560a una vez  entramos en confianza es diferente y surgen amistades especiales. Soy sincero, y muy disciplinado, esta cualidad para mí es en ocasiones más importante que el talento mismo. También soy cariñoso, divertido y leal. Tengo un grotesco apetito sexual. A menudo conecto con la naturaleza. Soy líder cuando tengo que serlo. Mi sentido del humor es ambiguo. Me fascina bailar, cantar y escribir mucho teatro. Me encanta el café, detesto que me hagan esperar, amo con locura las camisas de la India, estudio detenidamente a los religiosos y políticos, hablo solo todo el tiempo, quiero tener hijos algún día, y un perro bombero y una cabra pinta.  Me gustaría en mi cumpleaños número 100, irme a dormir en mi cama y no despertar. No aspiro a ser rico, me conformo con buena comida, aire acondicionado y un radio con música de Janet Jackson. Quiero robarle el ADN a Meryl Streep. Prefiero el río sobre la playa y el vino sobre la cerveza. Soy idólatra del verde. Leo mucho sobre la NASA y los UFO’s. Tengo veintitrés. Estoy técnicamente soltero pero hay una mujer que me tiene loco hacen seis años. Mis complicaciones y rollos están cosmológicamente justificados. Piscis con ascendente en Escorpio. Nada más que decir.

¿Cuándo nació tu interés por el teatro?

Mientras estudié la escuela secundaria en UHS. Inicialmente quería estudiar física, pero comencé a tomar cursos electivos de teatro en la “High” y descubrí que la gente reaccionaba a mis trabajos y me comenzó a gustar. Ese fue mi acercamiento al teatro. Me enamoré por la dinámica de entretener a un público, que no es necesariamente lo mismo que actuar. Jacqueline Duprey, estando yo en cuarto año, me expresó que ella consideraba que yo era actor, y me impulsó a mantenerme en Puerto Rico, y me preparó durante mi bachillerato para entrar a USC School of Dramatic Arts, donde haré mi maestría.

¿Tu familia te apoyó en tu decisión de estudiar Drama?

Mis padres tenían el “mindset” de que haría una carrera en ciencias, así que fue un poco chocante para ellos cuando de pronto les dije que estudiaría actuación. Sin embargo, siempre he sido bien independiente en mis decisiones, lo que implicó que manejara la decisión firmemente. Actualmente ya están comenzando a darse cuenta de que esto es lo mío, lo que me gusta.

¿Cómo ha sido tu proceso de entrenamiento?

Todas mis clases de actuación las tomé con Jacqueline Duprey, ella es mi mentora, una mujer extraordinaria, y considero que es lo mejor que hay en este país en cuando a educación en actuación, ya que conoce muy bien lo que sucede en la industria local. No es casualidad que de siete estudiantes que preparó para hacer estudios de maestría, los siete fuimos admitidos a programas diferentes. Ella no come cuento, viene a mejorar tu trabajo como actor. En adición a esto, la oportunidad de trabajar junto a Dean Zayas en el teatro rodante, también me abrió muchas puertas. Dean fue una parte integral de mi formación también. Él fue el escalón hacia las tablas, me puso a trabajar fuera, me dio conexiones con productores, me ayudó muchísimo en el proceso.

Cuéntanos sobre Platero y yo, y tu experiencia presentándolo en Escocia junto al teatro rodante de Julia Thompson y María Eugenia Mercado.

Participé de la audición y me seleccionaron, comenzamos a ensayar fuertemente y la química eDSC_4737n el grupo fue maravillosa, además de que la obra se presta para esto, pues es muy bonita. Desarrollamos una amistad grande, y esta experiencia me marcó; me permitió hacer posible la entrada a mi vida de personas extraordinarias. La experiencia en Escocia fue buenísima. Las críticas fueron excelentes, estábamos todos conectados en la misma frecuencia, nuestros cuerpos hablaban por nosotros. Allá, en Escocia, había tanta gente haciendo tantos tipos diferentes de arte. Era de ensueño, la ciudad es hermosa. La oportunidad de viajar es maravillosa, expande tu visión acerca del arte, todos los que estudian en el Departamento deberían vivir esta oportunidad, de verdad es otra cosa.

Tu primera presentación profesional, ¿Cómo fue? ¿Qué sentiste?

The Outsiders,” la protagonicé en el Centro de Bellas Artes de Guaynabo junto a un grupo de actores experimentados. Yo era nuevo, estaba siendo dirigido por David López, y no había trabajado con ninguno de los compañeros. Fue una experiencia completamente nueva. Tenía dos semanas para aprenderme un libreto completo, en Inglés, sin embargo, creamos una hermandad súper chévere con los compañeros e hicimos un trabajo muy bueno.

La experiencia de Esperando el Lunes, ¿Cómo ha sido?

Ay… bien bonita. Ha sido bien bonita. Pero bien difícil también, porque la obra no es fácil. El destino me tenía la sorpresa preparada de permitirme trabajar junto a Paco (Francisco Capó) y Miguel Diffoot. La emoción cuando me llamaron para trabajar con ellos fue indescriptible.  Desde el principio fue una producción bien íntima, sin un gran equipo de producción, aunque recibimos la ayuda de mucha, mucha gente. Ensayamos todo Julio y Agosto del año pasado, lo hacíamos de tres a cinco de la tarde, y en ocasiones terminábamos a las dos de la mañana. Tuvimos una conexión muy buena y el diálogo de mesa era muy armonioso; y cuando tienes este tipo de experiencia, se atina más a la producción y en cómo abordar los personajes. La dirección de Miguel es colosal, bien abierta. Es un tío con gran sensatez teatral. Ahora que estuvimos en receso, volví sobre el desarrollo de mi personaje a buscar en las presentaciones grabadas qué era lo que pasaba en mi cuerpo que no sentía que había hecho ese “click.” Para la producción en el Ateneo Puertorriqueño hicimos unos ajustes que hicieron que pudiera llevar con mayor especificidad la evolución de mi personaje y de la pieza.

¿Cuál ha sido el personaje más difícil que has representado en tu carrera?

Hamlet. Creo que ha sido mi peor representación al momento.

¿Qué estrategia utilizas para memorizar tus diálogos?

Sin ánimos de sobreestimarme, tengo buena memoria. Por eso me llaman mucho para sustituir algún actor que decidió dejar la producción a última hora. Cuando son muy complicados, los reescribo, porque me ayuda a analizar el personaje mejor. Y me gusta soltar el libreto rápidamente para tener la oportunidad de trabajar más rápido con la caracterización de los personajes, y estar atento a las indicaciones del director.

Según tu experiencia, ¿qué es lo mejor y lo peor de ser actor?

Lo mejor es que con cada personaje que se interpreta, se aprende a ver la vida de una manera más amplia. Hacer el ejercicio de entender de dónde viene cada personaje y por qué se comportan de esa manera, y no juzgarlos ha transformado mi vida. Ahora soy muy distinto, y mis relaciones han cambiado mucho.

Lo peor, lamentablemente  en este momento, la paga. Yo no hago esto por la paga, pero me gustaría vivir de esto y no puedo. Ojalá esto cambie. Tengo fe en que con la generación que viene subiendo, todo mejore.

Cuéntanos de tu experiencia en Status: ¡Noche Buena!

Este proyecto surgió porque un grupo de estudiantes del Departamento quería hacer una propuesta contemporánea y cómica. Ensayábamos de diez de la noche a una y media de la mañana, todos los días por dos meses y medio. En el proceso, la colaboración de los compañeros fue excelente y pudimos avanzar bastante. Fue una comedia ligera, de dos actos, y en ocasiones llegaba a dos horas con un buen ritmo. Estrenamos en Diciembre, el Departamento estaba vacío, así que tuvimos que hacer una buena promoción, para asegurarnos que tuviéramos público. La obra se llenó todos los días, y hubo gente que no alcanzó verla. No me arrepiento de haber escrito, producido y dirigido esa obra. A pesar de los defectos que tenía, me gustó, porque era un trabajo bien mío y era distinto a cualquier cosa que se había presentado.

¿Hay algo gracioso que te haya pasado en alguna función?

En el estreno de Esperando el Lunes en el Ateneo, me puse la camisa al revés y tuve que arreglarla en escena, pero por lo menos se justificaba, por lo que estaba pasando con el personaje en ese momento.

¿Qué le espera a Eric Yamil en el futuro?

Bueno, me voy ahora en Agosto a USC para hacer mi maestría en actuación, con miras a seguir puliéndome y expandir las posibilidades de los personajes que pueda hacer. Voy porque quiero seguir aprendiendo. En un futuro, me gustaría que al regresar a Puerto Rico, pueda abrir mi propia compañía de teatro, o mi propia escuela, me gusta mucho enseñar, creo que traigo la vena de ser maestro.

¿Te gusta leer? Recomiéndanos un libro.

Claro que me gusta leer. Les recomiendo el libro: Así habló Zaratustra.

Además de la actuación, ¿Qué más te gusta?

La cocina. Me encanta cocinar, y si algún día tengo un buen capital, me gustaría tener mi propio restaurante, con temática teatral, y un menú creativo. También me gustaría grabar un disco musical. Lo veo como una oportunidad de explorar cómo me puedo expresar a través del sonido y el ritmo, descubrirme como músico; y por supuesto, como te dije, ser maestro de drama.

Danos un consejo para aquellos que estamos pensando en comenzar una carrera de actuación.

El arte hay que tomarlo en serio, y cuando hablo en serio me refiero a disciplina, entrega, compromiso, pasión y amor del bueno. Aquí, en Puerto Rico, hay mucho potencial, y muchísimo talento. Falta tener determinación, persistencia, y disposición a trabajar duro.


*** Fotografías suministradas por Eric Yamil. ***


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El Marciano

Les dejo esta noche con este “review” de una compañera escritora colombiana. Espero que al igual que yo, se animen a leer el libro.

Un saludo,

Josh

Ivonne Escribe

Acabé de leer un libro espectacular: El Marciano de Andy Weir. Lo leí en inglés porque: 1. me es más fácil y 2. porque no sé si ya esté a la venta en librerías nacionales, acá todo llega tan tarde. Lo que sé que ya está traducido y es publicado por Ediciones B en España. Anyway… Es espectacular.

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Nunca había sentido tanta emoción y ansiedad leyendo un libro desde hace un buen tiempo; recuerdo que semejantes reacciones solo habían sido detonadas por historias como 20.000 Leguas de Viaje Submarino de Julio Verne, libro que leí a eso de los 12 años o con El Señor de Los Anillos. Ese es el poder de una historia bien contada.

Mark Watney nos lleva desde la primera y hasta la última página en una aventura por sobrevivir a la adversidad en Marte. Ciencia dura y pura es lo que tiene este libro, y antes…

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Regresando al teatro

Según he escuchado hablar a muchos, el hogar puede ser definido como un lugar relacionado estrechamente con una sensación de seguridad, confort, pertenencia y calma. El teatro es mi hogar.

Mientras estudiaba en el Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico, tuve la maravillosa oportunidad de ver muchas obras de teatro, ensayos, y participar de audiciones. Recuerdo todos esos momentos con mucha alegría. Ahora puedo entender que el teatro siempre ha sido un lugar donde me siento feliz y me puedo desconectar de todas las situaciones por las que pueda estar pasando y sentirme lleno, sobretodo cuando me visualizo siendo yo el que interpreta un personaje.

Recordando estos tiempos, decidí darme la oportunidad de disfrutar de mi expresión de arte favorita más a menudo, así que este fin de semana voy a estar viendo dos obras: Esperando el lunes, en el teatro del Ateneo Puertorriqueño, y El buen doctor, en el Teatro Alejandro Tapia. No se imaginan lo emocionado que estoy, esto para mí es más emocionante que montarme en un avión. ¡Que viva el teatro!

Esperandellunes1(Esperando el lunes)

el buen doctor(El buen doctor)


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Bendiciones disfrazadas

Sí, sólo tengo veintisiete años y estoy escribiendo mi autobiografía. Algunos pensarán que soy muy joven aún y que debería esperar a tener más experiencias de vida antes de publicar algo como esto. No obstante, cada uno tiene su perspectiva de la vida, y yo, a mis cortos veintisiete, he vivido momentos que me han marcado para siempre. Momentos que me han servido para ser quien soy hoy y haber logrado todo lo que he logrado, y vivir agradecido por lo que no he logrado también.

Considero que nunca es muy pronto o muy tarde para compartir nuestras experiencias. He descubierto grandes lecciones de vida a través de personas que me han contado sus historias. Siempre hay algo enriquecedor que puedes utilizar. Veo todas estas anécdotas como espejos. Miro mi vida reflejada en cada relato, en cada confesión. ¿Por qué? Porque lo que hoy te pasó a ti, me podría pasar a mí, y viceversa. Así es la vida, compuesta de días que consideramos buenos y otros que no son tan buenos, o por lo menos así pensaba yo.

En mi corto libro, que se titulará: La vida es una tómbola, fuera del armario, abro mi corazón al lector, y le cuento mi historia tal como la recuerdo. He abierto capítulos dolorosos de mi vida, pero así mismo les he dado el valor a cada uno de los sucesos que en su momento pensé que eran maldiciones. Hoy los veo diferente. Ahora tengo la madurez necesaria para comprender que no fueron maldiciones, sino bendiciones disfrazadas.

Bendiciones Disfrazadas (3)


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¿Quién soy y por qué estoy aquí?

Algunos me han hecho la pregunta. ¿Por qué escribes un blog? ¿Cuál es el propósito de tener una página web y un blog? Bueno, son muchas las razones que me hacen construir este espacio. Una de ellas es que soy amante de la escritura desde muy temprana edad. Encuentro fascinante el arte de plasmar mis pensamientos en un escrito que otros puedan leer, y soy fiel creyente de que cuando hay algo que compartir, se debe hacer. Así que como me gusta escribir, y me gusta que me lean y me comenten, he creado este espacio.

Mi interés no es acaparar la atención de todo el mundo. Si así fuera, tal vez lo haría desde otro tipo de plataforma, lo que quiero es compartir mis experiencias e ideas, asimismo quiero que conozcan mis andanzas en el teatro, de las cuales escribiré pronto. Entonces, ¿por qué no me limito a escribir en un diario personal y decido publicar lo que escribo? La respuesta es simple. La vida es un proceso de aprendizaje continuo, por lo que para mí lo más importante es recibir ese “feedback” de parte de ustedes, lo que hará que mutuamente vayamos creciendo en este caminar por el arte escrito y el teatro.

En este espacio busco que puedan acompañarme en el viaje que he decidido emprender. Que me conozcan a mí y mi trabajo, y crear una plataforma donde puedan estar al tanto de todos los movimientos que estaré haciendo en los próximos meses, como la publicación de mi primer libro corto: La vida es una tómbola, fuera del armario, así como el proceso que llevaré dentro de los próximos meses para pulirme en el arte dramático, y quién sabe, algún día puedan visitarme al teatro.

Así que los exhorto a que se mantengan pendientes a este espacio, que me sigan en Facebook y Twitter, para que podamos comunicarnos y seguir creciendo juntos en este rompecabezas maravilloso llamado VIDA.

Un saludo,

Josh


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Complicidades

¿Recuerdas aquellos días cuando con mirarnos bastaba? ¡Qué lindos aquellos momentos! Claro, a lo mejor ya tú has perdido las esperanzas, pero yo no, porque cuando me enamoro, me enamoro de verdad, y no a medias. Así fue que te enamoré. Con la verdad.

Aquellos días eran diferentes. Cuando estábamos juntos todo fluía. Las horas pasaban desapercibidas. Las sonrisas eran eternas y nuestras almas se confundían en una sola cuando nos besábamos. ¿Qué nos pasó? ¿Por qué ya no es así? La rutina. Dices que es la rutina y el ajetreo de cada día, sin embargo, creo que todavía hay esperanza. Sí, lo sé, estoy clara y convencida de que todo el tiempo estoy mencionando lo mismo, pero escúchame. Son señales que te estoy enviando desde lo más profundo de mi ser. Yo no te estoy diciendo todo esto porque quiero incomodarte. Te lo digo porque quiero que nuestro amor perdure.

A veces yo también me siento cansada. ¡Claro! Yo también sufro las consecuencias del día a día. Yo también trabajo y mi cuerpo necesita descanso. Pero siempre busco tiempo para estar contigo, para compartir, para revivir la pasión que alguna vez sentimos. Sin embargo, mis esfuerzos parecen ser en vano. Me duele, me duele saber que por más que me esfuerzo porque esto funcione, la mayoría de las veces me siento en un callejón sin salida. Un callejón del cual no tengo escapatoria. Estoy encerrada, en las cuatro paredes que me está presentando esta relación.

¡Ayúdame, ayúdame por favor! Ayúdame a salir de este encierro que siento. Sólo quiero que seamos felices, porque aún nos amamos. ¡Yo se que sí!


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Lluvia en San Juan

Siempre es bueno aprovechar cualquier situación que se presente para convertirla en una oportunidad. Y ese fue mi caso ayer. Las pasadas semanas han sido un poco tensas en mi Puerto Rico, debido a una sequía que nos ha amenazado seriamente con dejarnos sin agua en el grifo. Así que la mayoría de los que vivimos en la zona metropolitana hemos tenido que hacer ajustes en el consumo del preciado liquido. Además, nos hemos encargado de hacer la debida previsión de acumular agua en envases plásticos para evitar sufrir los devastadores efectos que trajo consigo el racionamiento.

Y llegan los extremos. Ayer, sin previo aviso, después de largos días sin ver gotas de lluvia caer del cielo, “cayó sendo aguacero.” Todos en la oficina nos preguntábamos como llegaríamos a nuestros hogares, en especial yo. Para llegar a mi casa, puedo tomar tres rutas: Centro Médico, San Patricio, o la Avenida Central. ¿Adivinan? Las tres estaban inundadas, según reportes y fotografías impactantes que pude ver a través de @transitopr por Twitter.

Miré el reloj, marcaba las 3:50 PM, dentro de diez minutos me tendría que enfrentar al incontrolable “tapón” que se anunciaba en todas las redes sociales. Y sin pensarlo dos veces, me lancé al agua, cruce la carretera, me monté en el carro, y me dirigí a la congestionada avenida Ponce de León, y una vez allí, decidí que no desperdiciaría más mi tiempo en el tráfico infernal, así que me estacioné en Ciudadela y crucé a Libros AC. Allí me tomé unas cervezas mientras entre una cosa y otra, dialogaba con Franco, un coleccionista de monedas que se acercó a preguntarme sobre la pluma que estaba utilizando para escribir, y a Stephanie, una fotógrafa urbana cuyo trabajo prodrán ver haciendo click aquí.

En otros tiempos, hubiera estado de mal humor por el tráfico, y me hubiera quedado luchando por llegar a casa en medio de todos los conductores desesperados por llegar a sus destinos, al igual que yo. Sin embargo, elegí hacer algo diferente. Elegí no hacer lo que siempre hago, y lo mejor es que no me arrepiento. Estando en Libros AC conocí gente nueva, experimenté lo que es salir de la rutina, y aprovechar el tiempo lo mejor posible.

Lo mejor de ayer fue el hecho de que me hizo sentir muy feliz porque he vivido una nueva experiencia, he descubierto un nuevo lugar para sentarme a escribir, y por supuesto llovió. Lo único que resta es cruzar los dedos, para que así como cayó casi un diluvio, también haya hecho efecto en los respectivos embalses donde es tan necesaria el agua en estos momentos.

Hasta pronto,

Josh


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Un almuerzo con Cristina

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Ella siempre ha estado para mí, y tengo el “feeling” de que siempre lo estará. De profesora, se convirtió en mentora, de mentora a amiga, y de amiga, ahora es una de mis madres postizas. Esa es Cristina Soler, una mujer entregada, valiente, y muy luchadora.

El pasado lunes no fui al trabajo pues andaba con un dolor de espalda que casi no me permitía sentarme sin susurrar un “ayyy”, así que decidí ir a una farmacia en San Patricio para comprar algo que calmara un poco la molestia. De camino dije, “contra, hace un tiempito que no veo a Cristina, la voy a llamar a ver si nos podemos encontrar para almorzar”. Y como es usual en ella, que si tiene tiempo disponible, te lo obsequia, nos encontramos para echarle algo “light” al estómago.

Nos pusimos de acuerdo por teléfono, y quedamos en ir a Ponderosa. Cuando llegó, la vi caminando hacia el restaurante, calmada, relajada, y rapada. La recibí con un abrazo efusivo, como siempre, y rápidamente nos pusimos al día. Hablamos de todo un poco, pero lo mejor de nuestra conversación fue cuando ella miró mi plato y rió al ver mi comida “light”.

“¿Esa es tu comida ‘light’?”, preguntó entre risas, porque su plato era mayormente de ensaladas verdes, mientras que el mío estaba compuesto de ensalada de coditos con mayonesa, macarrones con queso, maíz suelto, croquetas de papa, bolitas de mofongo, pan, sorullitos de maíz, queso rayado y jamón. ¡Qué “light”!

Pasamos un rato divino, donde hablamos de teatro mayormente, pero también tuvimos la oportunidad de discutir sobre la ingeniería detrás de la ropa interior masculina, los futuros proyectos de mi diseñador personal, Julio Andrés, entre otros temas de los que siempre hablamos.

La última puesta en escena que vi de Cristina fue hace unos dos meses, cuando se presentó en Una perra llamada Sylvia. Y me estoy preparando para mañana verla en Ingenio (WIT), en el Centro de Bellas Artes de Santurce, así que ya les contaré.

Un saludo,

Josh

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