Lluvia en San Juan

Siempre es bueno aprovechar cualquier situación que se presente para convertirla en una oportunidad. Y ese fue mi caso ayer. Las pasadas semanas han sido un poco tensas en mi Puerto Rico, debido a una sequía que nos ha amenazado seriamente con dejarnos sin agua en el grifo. Así que la mayoría de los que vivimos en la zona metropolitana hemos tenido que hacer ajustes en el consumo del preciado liquido. Además, nos hemos encargado de hacer la debida previsión de acumular agua en envases plásticos para evitar sufrir los devastadores efectos que trajo consigo el racionamiento.

Y llegan los extremos. Ayer, sin previo aviso, después de largos días sin ver gotas de lluvia caer del cielo, “cayó sendo aguacero.” Todos en la oficina nos preguntábamos como llegaríamos a nuestros hogares, en especial yo. Para llegar a mi casa, puedo tomar tres rutas: Centro Médico, San Patricio, o la Avenida Central. ¿Adivinan? Las tres estaban inundadas, según reportes y fotografías impactantes que pude ver a través de @transitopr por Twitter.

Miré el reloj, marcaba las 3:50 PM, dentro de diez minutos me tendría que enfrentar al incontrolable “tapón” que se anunciaba en todas las redes sociales. Y sin pensarlo dos veces, me lancé al agua, cruce la carretera, me monté en el carro, y me dirigí a la congestionada avenida Ponce de León, y una vez allí, decidí que no desperdiciaría más mi tiempo en el tráfico infernal, así que me estacioné en Ciudadela y crucé a Libros AC. Allí me tomé unas cervezas mientras entre una cosa y otra, dialogaba con Franco, un coleccionista de monedas que se acercó a preguntarme sobre la pluma que estaba utilizando para escribir, y a Stephanie, una fotógrafa urbana cuyo trabajo prodrán ver haciendo click aquí.

En otros tiempos, hubiera estado de mal humor por el tráfico, y me hubiera quedado luchando por llegar a casa en medio de todos los conductores desesperados por llegar a sus destinos, al igual que yo. Sin embargo, elegí hacer algo diferente. Elegí no hacer lo que siempre hago, y lo mejor es que no me arrepiento. Estando en Libros AC conocí gente nueva, experimenté lo que es salir de la rutina, y aprovechar el tiempo lo mejor posible.

Lo mejor de ayer fue el hecho de que me hizo sentir muy feliz porque he vivido una nueva experiencia, he descubierto un nuevo lugar para sentarme a escribir, y por supuesto llovió. Lo único que resta es cruzar los dedos, para que así como cayó casi un diluvio, también haya hecho efecto en los respectivos embalses donde es tan necesaria el agua en estos momentos.

Hasta pronto,

Josh


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