Torbellino de Falsedad

“Son pocos los momentos en los que me siento del todo satisfecha con las cosas que hago. Hay ciertos eventos en la vida que me hacen sentir que todo el sacrificio que hago durante el día no vale la pena; y es que vivo todo el tiempo en inconformidad, pues así es mi naturaleza humana. Vivo mirando a los demás sin necesariamente tener un sentido propio y claro de lo que hago y lo que soy.

Muchas veces esto me lleva a ver mi diversidad de una manera inferior pues estoy pendiente al conformismo social que me ciega.  Quiero mirar al frente de una manera diferente, que me permita ver más allá de mis horizontes físicos y seguir participando de las actividades que tanto amo. Quiero volver a pescar, como solía hacer con mi padre antes que falleciera. Nada llena ese vacío. Nada quita esa angustia que cargo en mi pecho por no tener cerca a papá.

Muy bien pudiera buscar otra actividad que me hiciera pensar diferente, pero estoy encerrada. Quiero salir de aquí. Necesito mirar el cielo y sentirme libre. Libertad, libertad es lo que anhelo. Levantarme en las mañanas y no tener que maquillar mi triste rostro. Odio ese mostrador al que todas las mañanas tengo que asistir, a velar que mi físico esté intacto para poder alcanzar mejores ventas. Aconsejar a estas señoras de ‘sociedad’ que viven en competencias de quién viste y se ve mejor, cuando realmente compiten por cuál le saca más dinero al marido. Y así se sienten ‘felices.’

Si eso es felicidad, me niego, seguiré siendo una treintona infeliz, que se quedará para vestir santos, como diría mi abuela, que en paz descanse.  Pero la verdad, no sé por qué me complico el pensamiento, si a fin de cuentas, sólo soy lo que soy.”

Muy pronto… Astrid ‘Artistikem’ Cruz

Astrid

Cuando cursaba estudios en la Universidad de Puerto Rico Recinto de Rio Piedras, en uno de los laboratorios de Inglés Comercial, conocí a Astrid.

Nunca me imaginé que aquella chica, inteligente por demás, terminaría siendo escritora y amiga personal. Le he propuesto, a través de la red social Twitter (@CostalesJosh), una invitación para presentarles su trabajo, su vida y su carrera como escritora.

Afortunadamente, aceptó mi invitación, por lo que pronto, muy muy pronto, estaré compartiendo con ustedes una entrevista a esta gran mujer escritora.

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Un saludo,

Josh

Una Perra Llamada Sylvia

Mientras estudié actuación en el Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rio Piedras, tuve la oportunidad de conocer a una de mis grandes amigas, la actriz Cristina Soler. Primeramente fue mi profesora, y luego se convirtió en amiga, como una madre. Siempre ha estado para mí en mis mejores y peores momentos, por lo que a ella tengo mucho que agradecerle.

Llámenlo casualidad, coincidencia, o como quieran, pero cada vez que estoy de cumpleaños, ella está presentando algún proyecto teatral. Este año no fue la excepción, así que ayer, en mi gran día de celebración, fui a verla en su participación teatral donde caracteriza a Kate, junto a Gerardo Ortiz, Suzette Baco, y Raymond Gerena.

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(Cristina y yo en el camerino.)

La puesta en escena, espectacular, y lo mejor de todo es que al final de la obra, pudimos escuchar a Suzette hablarnos sobre su organización que se encarga de rescatar perros y gatos sin hogar. Lo más que me gusta de dicha organización es que no sólo rescatan y ayudan a los animales, sino que también tienen una campaña para educar al país sobre los beneficios de ser guardián de un perrito o gatito rescatado, y como evitar la sobrepoblación canina y felina a través de la esterilización. Mis felicitaciones a Suzette por eso.

Sigamos apoyando el talento y las producciones locales, que tanto bien traen a nuestra sociedad.

Un saludo,

Josh


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Hambre

Sol que castiga mi piel, lluvia que alivia mis heridas, hambre que corrompe mi cuerpo, pensamientos que inundan mi ser, y el frío de las noches que me induce a llorar.
Pasan los carros mientras sigo sentado en la misma banqueta de siempre. Esperando que por la gracia Divina mi caminar cambie. Me levanto, ando desesperado por las calles. Muevo mi cuerpo, trato de sacudir el dolor que empaña mi pasado, porque del presente no tengo nada, y el futuro es incierto.Mientras vivo, corro en mi memoria la película del pasado feliz, cuando era aceptado. Eso me brinda un poco de fe, y trato de mantener vivo el recuerdo de mi hogar, mis posesiones, mis amigos. Mi familia, si ellos supieran dónde y cómo estoy, tal vez todo fuera diferente. Pero me aferro al orgullo que me dice, “esto lo resuelves tú mismo.”Entrada la tarde, sólo pienso en comer. En recibir por mi boca lo que necesito para seguir esta lucha que pareciera no tener fin. El país se me hace pequeño, mi tierra grita con ganas de ayudarme, pero en una selva de cemento no hay oportunidad para sembrar naranjas. En el campo es diferente, allá la gente me ayudó, no pasé hambre, siempre conseguí algún quehacer para ayudar a la gente. Era más feliz, sin hogar, pero feliz.Aún con aquel sentimiento de “hogar,” tuve que marcharme. En las navidades volvía a sentir la misma tristeza de siempre, la soledad ahogaba mi espíritu y el calor navideño en mi sólo causaba más dolor. Y no quiero pensar tan siquiera en el frío de las noches que casi congelaba mi cuerpo entero, mientras que lo único que me salvaba era un pequeño edredón que encontré en la basura.Si me preguntan, prefiero el campo que la ciudad, no sé qué hago aquí, donde el cemento y el asfalto me han dejado sin suela en los zapatos, tal pareciera que mi situación también me ha robado la vida.A fin de cuentas, sólo quiero una cosa, comer.

The Caregiver | Astrid ‘Artistikem’ Cruz

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Cuando te dedicas a escribir en tu tiempo libre, sientes esa gran pasión como si entrara por tus venas, y no te dejara tranquilo hasta estar satisfecho con lo que has escrito, o hasta que ya la vista no te deja ver más el monitor o el papel donde escribes.

Sin duda, escribir es una labor muy harmoniosa cuando tienes la inspiración necesaria, y si no la tienes la buscas con las ansias suficientes para encontrarla. También es una tarea difícil, siempre lo he sabido, sin embargo, cuando algo te gusta, nada te impide hacerlo.

Leer, leer, y seguir leyendo. Un escritor también tiene un gran llamado, y este es el de leer. Para mí, nada mejor que sentarme a leer un buen libro. Lo disfruto más que sentarme a ver una película. No obstante, no quieren verme en una sala de cine cuando presentan una película de un libro que haya leído… casi me como las uñas. Siempre sucede, seguido de las críticas constantes, porque usualmente cambian muchos de los detalles del libro, por razones de tiempo, o conveniencia de la producción, quién sabe.

Hoy, que tengo un buen rato para sentarme a leer, he decidido primero escribir estas líneas para dejarles saber lo que voy a comenzar a leer. “The Caregiver” de mi amiga escritora Astrid ‘Artistikem’ Cruz.

Pronto les escribiré más sobre ella, y estamos cuadrando una entrevista para publicarla aquí, de manera tal que puedan conocerla mejor tanto a ella, como a su trabajo.

Pueden seguirla por Twitter como: @Artistikem .

El libro lo pueden conseguir por Amazon, con este enlace: http://amzn.to/1GxHv9w 

¡A seguir leyendo! ¡Buenas noches!

Josh

Una nueva oportunidad

¡Hola!

Reciban un cordial saludo de mi parte. Hoy estoy muy feliz de poder compartir un ratito con ustedes. Y es que tengo que contarles algo maravilloso que está pasando.

El pasado 20 de febrero de 2015, por razones que voy a preferir obviar por el momento, escribí un “post” en Facebook que tuvo una gran acogida, y sembró mucha polémica.

Dadas todas las circunstancias que estamos viviendo hoy día en Puerto Rico, me siento en la obligación moral y social de compartir mi historia con el mundo. Quiero compartir con mis lectores todo lo que me ha ocurrido, lo que me ha hecho ser quien soy al día de hoy, y sobre todo, que aquellos que no me conocen personalmente, puedan saber un poco más de mí.

Al momento tengo varios proyectos corriendo, sin embargo, he decidido poner todo en alto y dedicarme en los siguientes meses a escribir una autobiografía. Si lo pienso mucho, no lo hago, pues sinceramente no es tan sencillo abrirte con el mundo y contarle todo lo que te ha pasado. Sin embargo, creo que es momento de dar este paso, que aunque simple, muy comprometedor.

Al escribir, estoy tomando todas las debidas precauciones para ofrecerles una lectura lo más acercada a mis recuerdos, a mi historia, y a mi pasado; con miras de tal vez, yo mismo, entender mi presente y hacia dónde apunta mi futuro.

Debo admitir que aunque a penas comienzo con todo esto, ya empiezo a sentir como estoy abriendo capítulos en mi vida que estaban cerrados. Recuerdo tantas cosas…. Algunas con mucha melancolía, otras con mucho cariño, y otras con la sabiduría necesaria para entender que todo lo que me pasó tenía que pasar para que hoy pudiera sentarme a escribirles estas líneas.

Algunos me preguntan, ¿No te da miedo contar asuntos tan personales e íntimos? Y la verdad es que sí, en ocasiones me siento que estoy comprometiendo mucho de mi ser en este nuevo proyecto, sin embargo, como he escuchado decir muchas veces, de los cobardes no se ha escrito nada.

Hoy después de varios años de sanación, y luchas que aún sigo enfrentando, me atrevo. Es que creo que a mí me hubiera hecho mucho bien tener en mis manos una historia real, que pudiera leer y que me llenara de valor, sabiendo que no importa lo dura que pueda ser la carga, siempre Dios nos ayuda a soportar el peso.

Esperen muy pronto mi primer libro por Amazon.

Un saludo,

Josh