¡De fiesta!

 

Celebrando a los amigos
Josh Costales de fiesta
 Hay personas que te marcan la vida desde que las conoces, y el Universo ha sido extremadamente generoso conmigo dándome la oportunidad de rodearmede personas maravillosas que han enriquecido mi vida de muchas maneras. 

Hoy puedo decir que estoy de fiesta. Quiero comenzar esta corta, pero muy significativa entrada felicitando a tres personas especiales que hoy están celebrando su cumpleaños, ya que estos eventos son muy importantes y merecen la pena destacarlos.

Primeramente, quiero felicitar a una amiga y madre para mí, y para mucha otros que la seguimos y respetamos enormemente ya que su carisma, dedicación y amor nos contagia de alegrías y buenas vibras cada vez que estamos cerca de ella, Cristina Soler, te felicito enormemente por celebrar un año más de vida, esperando así que disfrutes al máximo y que sigas aportando a la cultura y el enriquecimiento de nuestra patria, Puerto Rico.

También deseo felicitar a mi querido amigo y colega del Conservatorio de Arte Dramático del Ateneo Puertorriqueño, Samuel Otero, a quien estimo enormemente por su gran talento y el corazón gigante que carga en el pecho. A ti, mi querido colega, muchas felicidades, y mucha mierda en tu próximo estreno.

Por último, pero no menos importante, mis más efusivas alegrías y felicitaciones a mi hermana postiza. Cristina Parés, gracias, infinitas gracias te doy por hacerme parte de tu familia. Gustavo y tú han enriquecido mi vida de una manera incalcu­lable, así como incalculable es el amor que tengo hacia ambos.

Lo mejor de todo es que hoy mientras estaba sentado mirando los eventos importantes en mi agenda, pude darme cuenta de que entre estos tres amigos, tengo una pasión común, el teatro, la represen­tación escénica que día a día nos presenta muchos retos que asumimos con responsabilidad y respeto. ¡Que viva el teatro, que viva la amistad!

¡Y que viva la celebración!

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Gracias 2015

Un mensaje de fin de año…

   
Vivo agradecido con la vida, pues me ha dado la oportunidad de conocer gente maravillosa, y en mi caminar por los “senderos misteriosos” he podido descubrir pasiones que son como regalos para mí. Este año en particular ha sido de mucho crecimiento, tanto emocional, espiritual, familiar, y profesional.
Este espacio en particular, me ha servido como un pequeño recinto de escape a las realidades de mi diario. Me ha dado particularmente la oportunidad de conocer a otros colegas actores y escritores, y sobretodo me ha dado la oportunidad de conectar con la parte creativa de mi ser. 

Cuando inicié este proyecto, mi intención era escribir frecuentemente, y pensé que tal vez no sería tan difícil. Ahora mirando atrás, puedo darme cuenta de que estaba tal vez un poco equivocado, pues requiere más tiempo del que pensé. Esto significa que es un nuevo reto. Un reto que debo asumir, pues me gusta lo que hago, y es hora de sacar más tiempo para lograr los objetivos que me tracé durante el año 2015.

Esta es la última entrada de este blog en el año corriente, pero tengo la fe de que con mucho más esfuerzo de mi parte, el 2016 será un mejor año para este espacio. 

A todos ustedes, les agradezco por ser mis fieles lectores. Gracias por sus mensajes, su comentarios, sus correos electrónicos, y sus buenos deseos. Sé que seguiré contando con ustedes para el próximo año.

Les deseo una despedida de año maravillosa, y que reciban de mi parte el más sincero deseo de prosperidad, paz y armonía en este próximo año 2016.

Quien les respeta enormemente,
Josh Costales

La muñeca parlante… parte 2

El ambiente en la oficina ya no era igual. Para Julia la monotonía se apoderaba de cada segundo se su día laboral. Como siempre, buscaba la manera de sacar de su mente a su amigo Jacob, quien llevaba dos meses desaparecido. No era para menos, después de aquel fatídico instante cuando perdió a su esposa y a su hija era muy probable que la vida de él se desvaneciera como por arte mágico. Los intentos de Julia por contactar a su viejo amigo y compañero de trabajo eran nulos. Jacob había desaparecido sin dejar rastros. Había abandonado su trabajo sin renunciar. Su familia tampoco sabía de él, y todos cargaban con la angustia de no haberse quedado en el hospital cuando él más los necesitaba.

El jefe y dueño de la compañía donde trabajaban había ocupado el puesto de Jacob con un nuevo interno, traído fresquesito de la universidad y aquél muchacho no tenía ningún tipo de experiencia, lo que hacía que su convivencia con Julia en horas de trabajo fuera igual o peor que la de un gato con un ratón, y esto hacía que en cada momento ella pensara en Jacob. Recordaba aquellos maravillosos tiempos que pasaron no sólo como colegas, sino como amigos y confidentes.

Todos los intentos de ella por conseguir a su querido Jacob eran en vano. El móvil apagado, correos electrónicos sin contestar, y su casa, vacía.

*****

Al regresar de una importante junta de evaluación, Julia se sentó en su escritorio, como de costumbre. Su estómago se retorcía al enviarle el claro mensaje de que eran las dos de la tarde y no había desayunado, ni almorzado. Sí, esas reuniones para evaluar el desempeño de sus compañeros eran sumamente tediosas, y al parecer, el nuevo compañero no tendría jamás la misma gentileza de Jacob, que siempre llegaba por lo menos con una docena de donas para compartir.

Debajo de una hoja de papel, Julia vio una pequeña luz parpadear en su celular. Lo había dejado allí al entrar a la reunión, así que seguramente tenía alguna notificación que atender, y se quedó fría al leer un mensaje, cuyo emisor era Jacob:

“Sé que no debí haberte tratado como lo hice mientras estuviste conmigo en el hospital. Primero que todo, espero que me perdones. Sé que has estado tratando de comunicarte conmigo, lo sé. Y te pido disculpas por no haber respondido antes, pero simplemente apagué mi móvil y hoy es que lo he encendido. Tal vez un grave error, pues al mirar a la pantalla, sólo veo de fondo la foto de mi esposa, embarazada. El dolor que siento no te lo puedes imaginar. Soy yo el culpable de todo esto. Soy yo el que ocasionó que ya no las tenga a ninguna de las dos. Estoy pasando por un mal momento. Te necesito. Te extraño. Estoy solo.”

*****

Julia tocó a la puerta de Jacob. Las luces de la casa estaban todas apagadas, el carro no estaba, como de costumbre. Sus nudillos le dolían por tanto golpe que le daba a la puerta, su desespero era enorme. Su amigo se había comunicado, y ella quería como siempre ayudarle. Cada minuto que pasaba su corazón se aceleraba con la ilusión de ver la puerta abrirse, o tan sólo ver una luz encenderse dentro de la compacta casa, y al no ver respuesta, comenzó a gritar el nombre de Jacob a ver si de esa manera provocaba que él saliera.

Sus gritos escandalosos, acompañados de lágrimas, hicieron que una luz se encendiera, pero no precisamente allí, sino en la casa del lado, y el vecino abrió su puerta y caminó hasta donde estaba ella, sentada con su espalda pegada a la puerta de Jacob, leyendo una vez más aquél mensaje lleno de dolores que el tiempo todavía no lograba sanar.

“Él no está.” – dijo el vecino, y esperó una respuesta.

Julia no le miraba el rostro. Sólo seguía leyendo aquel corto pero emotivo mensaje. Como el vecino no sabía quién era ella, prosiguió:

“Señorita, Jacob lleva dos meses sin venir aquí. Su familia ha pasado por mi casa a preguntar por él, pero no sé qué decirles, pues realmente desde el día en que se fue al hospital no lo he vuelto a ver. Ya la familia me contó lo que ha pasado, y todos los vecinos estamos muy preocupados, pero no tenemos más información. Jacob no está aquí.”

“Gracias.”- contestó Julia, levantándose del suelo mientras intercambiaba un apretón de manos con aquél individuo que le hizo entender que ese no era el lugar correcto para encontrar a su necesitado amigo.

Caminó hasta el carro, leyó nuevamente el mensaje, cerró los ojos, y le imploró al universo que le diera luz para poder dar con el paradero de Jacob. Se armó de valor, y lo llamó, mientras apretaba fuertemente aquella muñeca que su amigo había preparado con sus propias manos.

“El número al que llama no está disponible en este momento. Trate más tarde. Este es un anuncio grabado.”

La muñeca parlante…

Las flores de primavera salían de sus capullos alegremente mientras la familia no paraba de llamar a la casa. Nadie contestaba, por supuesto. Jacob estaba en otro lugar, en una fría sala de partos con su esposa. Una nena vendría a alegrar la familia. La primera hembra de la familia, todos los demás sobrinos de Jacob eran varones, así que la llegada de Sabrina era todo un acontecimiento familiar que nadie quería perderse.

Como el teléfono de la casa no era contestado por nadie, y ya la familia sabía que ese día nacería la bebé, muchos llegaron hasta el hospital, y en la sala de espera, le rezaban a Dios porque todo saliera bien. Los amigos de Jacob y su esposa también se dieron cita, todos estaban ansiosos por ver el rostro de la muñequita de los Martínez.

****

Lentamente se iban marchando los familiares y amigos de la familia. Muchas horas habían pasado y no tenían noticias de Sabrina. Julia, una compañera de trabajo de Jacob no quería irse. Sentada en aquel viejo hospital, se mantenía en la desesperante espera por tener noticias. Nada. Nadie se acercaba a donde ella. Ya comenzaba a dudar si realmente estaba en el hospital correcto. Seguían pasando los minutos y no tenía noticias. Una hora más tarde, vio que se movilizaban unas cuatro enfermeras, y corrían desesperadas de lado a lado. Esto era visto como raro por Julia, quien no dejaba de mirar todo el movimiento a través de un pequeño cristal redondo que tenía la puerta metálica.

La ansiedad de la amiga aumentaba cada vez más hasta que vio el reflejo de Jacob en un espejo que había en la pared. Fue entonces cuando se levantó de la silla de espera como si hubiese sido pinchada por algún feroz animal. Corrió hasta la puerta del cristal redondo, la empujó sin pedir permiso y corrió hasta Jacob, pero este al verla, se desplomó.

****

El sol se asomaba dando la noticia de que estaba amaneciendo. Se sentía el olor a café en la habitación. Y como si este olor fuera mágico, Jacob abrió los ojos para encontrarse de frente la silueta de Julia, quien conmovida miraba el amanecer. Se había quedado junto a su amigo toda la noche, pero no pudo dormir, aun esta mañana, seguía llorando. Cuando sintió el movimiento de las sábanas, viró su pálido y cansado rostro, y vio a su leal amigo con los ojos entreabiertos.

“¿Cómo te sientes?”

“Adolorido. ¿Por qué estoy con suero?”

“Sufriste un accidente. Un desmayo. ¿Lo recuerdas?”

“Si,” – dijo Jacob, e inevitablemente comenzó a llorar desconsoladamente.

Julia no sabía qué decir o qué hacer. El personal del hospital no le podía informar qué había pasado con este hombre ni por qué lo tuvieron que recluir. Tampoco sabía sobre la esposa, ni de Sabrina, la nueva integrante de la familia. Ni los doctores ni las enfermeras decían una sola palabra a esta mujer que para ellos era desconocida, pero que ante la situación difícil que se presentó, dejaron que cuidara de él.

“Mira, cuando te desmayaste, tenías esta caja rosada en las manos. ¿Qué es?”

“Una muñeca que habla… la hice yo mismo, para Sabrina.” – contestó Jacob con la voz entrecortada, y en un tono casi mudo.

“¡Qué lindo detalle!” – respondió Julia tratando de elevar los ánimos de su amigo, pero sin saber lo que estaba pasando.

“Quiero que la botes. ¡No quiero ver a esa muñeca!”

Al escuchar los gritos, dos enfermeras entraron al cuarto. Sorprendida, Julia agarró por los hombros a una de las efermeras y le suplicó que le dijera qué sucedía, sin recibir respuestas pues sólo le dijeron, “señorita, estamos hasta el cansancio de decirle que no podemos darle información a usted.”

“¡Ya, díganle que las dos murieron en el parto! ¡Julia, llévate la muñeca, quémala, y desaparécete! ¡No quiero volverte a ver!

Y Julia, entendiendo que él sufría enormemente, cogió la caja rosada, y se fue del hospital, pero no sin antes desearle mucha salud a su querido amigo.

**** Continuará ****


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Comunicado de Prensa: Camoens

30 de octubre de 2015

Camoens: un drama desconocido de Alejandro Tapia y Rivera

Sube a escena el más desconocido de los dramas de

Don Alejandro Tapia y Rivera, basado en la vida del poeta portugués Luis de Camoens.

 

El Conservatorio de Arte Dramático del Ateneo

lo representa nuevamente en una versión modernizada.

CAMOENS, el más desconocido de los dramas de Don ALEJANDRO TAPIA Y RIVERA,  será llevado a escena por el Conservatorio de Arte Dramático del Ateneo Puertorriqueño con estreno el jueves, 3 de diciembre de 2015, en el Teatro del Ateneo, en funciones jueves, viernes y sábados a las 8:30 pm y domingos a las 4:30 pm.

El estreno de la más desconocida obra de Tapia y Rivera forma parte de las celebraciones que el Ateneo Puertorriqueño promoverá durante el próximo año, en union a otras instituciones culturales como el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, en torno a la figura del Maestro Alejandro Tapia y Rivera, y es la obra que cierra el actual 37 Festival de Teatro del Ateneo.

Luis de Camoens, voz poética de la nación portuguesa que se inmortalizó en la épica de Las Lusíadas, tuvo una vida extraña, intensa y azarosa. Camoens fue perseguido por el escándalo, señalado por los propios ejércitos a quienes sirvió, autor de los más hermosos sonetos de la poesía lusa, y entre sus muchos amores, los tuvo fogosos con una joven de la aristocracia portuguesa, llamada Catalina de Ataide, que fue su más ardorosa musa.

La historia de estos amores es recogida por Tapia en este drama escrito y publicado durante su segundo exilio en Madrid en el año 1869. Fue leído con gran éxito en Madrid y estrenado Puerto Rico en el año 1878 por la prestigiosa compañía de Eugenio Astol y fue quizá su más resonante triunfo de entonces, siendo celebrado por notables críticos del momento como Manuel Fernández Juncos quien calificó la obra  de “excepcional, intensa y de lo mejor de la producció”  tapiana. Sin embargo, con todo el éxito de su momento, Camoens nunca volvió a representarse y fue lanzada al más cruel de los olvidos.

El Prof. Roberto Ramos-Perea, director de la pieza, ha realizado una puesta en escena modernizada, adaptada al presente, en la que destacan los elementos románticos como el duelo, las visiones fantasmales y el amor traicionado por la intolerancia. Mediante el uso de música moderna, bailes y actuaciones intensas, se busca dar al romanticismo decimonónico de Camoens un vuelco novedoso, neoromántico si se quiere, que nos permita apreciar hoy, las intensidades de aquel apasionado drama de ayer.

La obra es protagonizada por el Dr. Edgar Quiles Ferrer, Mayra Echevarría, Rolando Reyes, Israel Solla, Gina Figueroa-Hamilton, Andrés López Sierra, Roberto García y Ana María Muñiz, entre otros 30 actores en escena. La coreografía es de Astrid Ayala, con producción de Jaiyslinn González para el Conservatorio de Arte Dramático.

La obra estrenará en ocho funciones en el Teatro del Ateneo desde el jueves 3 al domingo 13 de diciembre de 2015, en funciones jueves, viernes y sábados a las 8:30 y domingos a las 4:30 p.m. en el Teatro del Ateneo en el Viejo San Juan.

Para más información  llamar al 787-721-3877, 787-722-4839 o 787-977-2307. La entrada es gratuita, con donativo voluntario a la salida y no se hacen reservas. Sujeto al orden de llegada y al cupo de la sala.

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Abuelo me hizo un regalo

– “Prevenidos, la sala ya está abierta,” dijo el regidor de escena al entrar a nuestro camerino.

Allí estábamos todos los personajes extra, nuestro objetivo era representar al pueblo de la obra Cuando era puertorriqueña, de Esmeralda Santiago, en el Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré en San Juan.

Me armé de valor y salí hacia la parte trasera del escenario, y como no podía ver al público, quería por lo menos escucharlos, sentir su energía. Inmediatamente mi semblante cambió, me sentía mucho más tranquilo, era como si toda esa fuerza juvenil se apoderara de mi cuerpo, sin yo poder evitarlo, y tampoco quería hacerlo.

Ya era tiempo de comenzar la función, así que la directora se dirigió a los espectadores, para que supieran lo que iban a ver, y sobre la importancia de disfrutarse la obra de principio a fin. La audiencia estaba compuesta por estudiantes de escuela superior de unas siete escuelas del país, por lo que todos estábamos pensando en cuán difícil o fácil sería manejar este tipo de espectador.

“Ustedes se ve que serán un buen público,” dijo ella, y en unos minutos comenzó la función.

Saqué de mi sistema los nervios. Estuve toda la semana pensando, “mi primera vez en Bellas Artes,” y sin darme cuenta, estaba provocando ponerme más nervioso de la cuenta. Entré y salí unas cuatro veces a escenario, todas en su debido momento, y sin complicación alguna. La primera función de Cuando era puertorriqueña corrió de maravilla, sin ningún contratiempo, y yo estaba feliz.

Llegó el momento de dar el saludo final al público. Entramos todos, y cuando pude ver por primera vez al público, quedé asombrado al ver una sala llena de estudiantes, todos con sus uniformes, todos sonriendo mientras aplaudían. Ese es precisamente el mejor pago que puede tener un actor por su trabajo. Estoy seguro de que si no tuviéramos la necesidad del dinero para poder sobrevivir en un país capitalista, los actores trabajaríamos como popularmente se dice, “por amor al arte.”

Finalizada la función, corrí al camerino, a quitarme y guardar el vestuario, nos reunimos con la directora, quien lucía satisfecha, y me fui a trabajar. Allí, en el trabajo, mientras pensaba en lo maravillosa que había sido mi mañana, me di cuenta de algo muy impactante para mí. Abuelo, mi abuelo querido cumple hoy 81 añitos de edad. Esto es mucha alegría para un mismo día.

Nunca olvidaré que mi primer día presentándome en uno de los teatros más importantes del país, coincidió con el cumpleaños de mi “güelo.” Este ha sido uno de los mejores regalos que me ha dado la vida.

A la producción, la directora, y colegas actores, les agradezco la maravillosa oportunidad. Y a mi abuelo, ¡Feliz cumpleaños!

Una ponka de campito

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Lo sé, he estado fuera por mucho tiempo, y han estado pasando muchas cosas. Entre las más importantes, fui admitido en una importante escuela de actuación, por lo que siempre estoy bastante ocupado, pero eso no significa que no les piense, y que tenga corriendo en mi cabeza muchos temas para escribirles.

Hace unas semanas, como parte de nuestra clase de expresión corporal y dicción, nos fuimos de gira. Sí, como en la escuela, pero esta vez sin camioneta escolar. Nos fuimos a pie, y mientras caminábamos por las calles del Viejo San Juan, sentía que mis pensamientos estaban con “Sammy” (Samuel Otero), uno de nuestros compañeros de clase, muy querido por todos, y que participa en la obra que fuimos a ver, Una ponka de campito, la cual fue escrita y dirigida por Anamín Santiago, y contó con la actuación de Luis Enrique Romero.

Esta semana la obra se estrena fuera de Puerto Rico, así que le deseamos “mucha mierda,” como nos decimos en el teatro a todo el elenco, deseándoles un estreno espectacular, además de estar muy agradecidos por representar a nuestra isla en el Festival de Teatro Sur, Azua, República Dominicana.

Cuando era puertorriqueña

– “Buenos días, ¿para dónde va?”

– Al ensayo.

– Muy bien, están en la Sala de Drama, puede pasar.

Y entré. Tantas veces he ido al Centro de Bellas Artes de Santurce, tantas, tantas veces que sería imposible poder definir el número. He ido a ver obras de teatro, musicales, obras de época, comedias, dramas, en fin, de todo un poco. Pero jamás pensé que tan pronto en mi carrera como actor iría a pisar su escenario.

Se trata de la adaptación teatral del libro Cuando era puertorriqueña de Esmeralda Santiago, que subirá a escena en el Centro de Bellas Artes de Santurce del 14 al 16 de octubre de 2015, con funciones cada día a las 9:30 de la mañana, y una última función el martes 20 de octubre a la misma hora.

Agradecido por demás a la producción por permitirnos participar en este proyecto tan bien cuidado, bajo la dirección de una gran artista, la actriz y directora Cristina Soler.

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El Método… Una hazaña bien lograda

Acabo de llegar a casa. Esta noche fui a ver El Método de Jordi Galcerán, bajo la dirección de Joshua Rivera Avilés (mi tocayo).

Tenía que titular esto “Una hazaña bien lograda” porque eso fue. El grupo teatral Histeria Colectiva y sus actores Daniel Alicea, Luis Ra Rivera, Gabriela Saker, y Sebastián Borges hicieron un trabajo fenomenal. El montaje fue divino, y ni hablar de los efectos de luces y sonido.

Es preciso ver cómo estos jóvenes botaron la casa por la ventana y nos han ofrecido un manjar teatral. Hubo de todo, suspenso, intriga, momentos dramáticos, pero sobre todo mucha pero mucha risa.

No se pueden perder este trabajo de alta calidad, que continúa mañana domingo, y los próximos viernes 16, sábado 17 y domingo 18 de octubre en el teatro Victoria Espinosa en Santurce.

Señores, definitivamente…. ¡se puede! ¡Bravo por Histeria Colectiva!

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